La antesala del Mundial 2026 no solo está siendo noticia por lesiones, cambios de reglamento o cifras económicas récord. En las últimas semanas, un hecho insólito sacudió el ambiente futbolístico internacional cuando el enviado especial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso nada menos que reemplazar a una selección clasificada por otra que se quedó fuera.
La propuesta, lanzada el pasado 15 de abril por Paolo Zampolli, diplomático y hombre de confianza de la administración Trump, sugería que Italia ocupe el lugar de Irán en la Copa del Mundo que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México a partir del 11 de junio. El argumento principal: el palmarés de los italianos, tetracampeones del mundo, y el "sueño americano" de ver a la azzurra en los estadios de Norteamérica.
Zampolli, en declaraciones recogidas por varios medios internacionales, fue contundente y polémico. "Italia tiene cuatro Copas del Mundo. Es un equipo que enamora al mundo entero. Ver a la azzurra jugando en Estados Unidos sería un sueño para los organizadores y para los aficionados", declaró el diplomático, quien además sugirió que la FIFA debería considerar esta posibilidad "en aras del espectáculo".
La propuesta no fue un comentario menor ni extraoficial. Zampolli habría elevado la sugerencia tanto al presidente Trump como a instancias de la FIFA, según fuentes cercanas a la delegación estadounidense. La justificación técnica, en su opinión, pasaba por la situación geopolítica de Irán y la conveniencia mediática de tener a una selección con mayor peso histórico en el torneo.
Sin embargo, lo que para algunos pudo sonar como una idea extravagante, para otros fue una falta de respeto mayúscula. Tanto a Irán, que se ganó su lugar en el campo, como a Italia, que fracasó en su intento de clasificación.
La respuesta del organismo rector del fútbol mundial no se hizo esperar. Aunque no hubo un comunicado formal de prensa, fuentes internas de la FIFA confirmaron a la agencia Reuters que no existe absolutamente ninguna posibilidad de que Irán sea reemplazado contra su voluntad.
La postura se oficializó días después, durante el 76.º Congreso de la FIFA celebrado en Vancouver (29 de abril y 1 de mayo), donde el presidente Gianni Infantino declaró tajantemente: "La República Islámica de Irán participará en la Copa Mundial de la FIFA 2026 y disputará partidos en Estados Unidos. El fútbol debe unir al mundo, no dividirlo".
De esta forma, la FIFA cerró cualquier especulación, recordando que el reglamento de las eliminatorias es claro: los 48 clasificados se definen en el campo de juego. Sustituir a una selección por otra sin motivos de fuerza mayor (como una sanción o exclusión voluntaria) no tiene precedentes y no está contemplado en el estatuto.
Si llamativa fue la propuesta de Zampolli, no menos impactante fue la reacción desde Italia. Lejos de sentirse halagados o aprovechar la coyuntura, las autoridades deportivas italianas salieron al cruce con una contundencia inesperada.
El Ministro de Deportes de Italia, Andrea Abodi, fue el primero en levantar la voz. "Te clasificas en el campo, no en los escritorios ni por invitaciones diplomáticas. Esta propuesta es inapropiada y no nos representa", declaró Abodi en una entrevista concedida a la RAI.
El mensaje fue unánime en el país transalpino. Desde la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) hasta los medios de comunicación y los exfutbolistas más emblemáticos, todos coincidieron en calificar la idea como vergonzosa. Incluso se llegó a decir que aceptar un lugar así sería "una mancha" en la historia del fútbol italiano.
"Imagínate levantar una copa del mundo sabiendo que no te la ganaste en la cancha. Eso no es fútbol, es política", comentó un reconocido periodista deportivo del Corriere dello Sport.
Aunque en esta ocasión la FIFA se mostró firme en defender a Irán, no es la primera vez que el organismo debe decidir sobre la participación de un país en función de su situación geopolítica, aunque en ese caso fue por decisión propia del organismo, no por una propuesta externa.
El antecedente más cercano se remonta a 2022, cuando la FIFA mantuvo a Irán en el Mundial de Qatar pese a las presiones de diversos sectores internacionales. También están los casos de Rusia en ciclos anteriores o Yugoslavia en los años 90, donde las sanciones fueron aplicadas por resoluciones de Naciones Unidas o por decisión de la propia FIFA.
La propuesta de Zampolli también puso en el foco el creciente interés de la administración Trump por el fútbol. Estados Unidos será coanfitrión del Mundial 2026 junto a Canadá y México, y el presidente ha manifestado en varias ocasiones su deseo de que el torneo sea "el más grande de la historia".
Sin embargo, el episodio Italia-Irán ha generado incomodidad en las oficinas de la FIFA, que prefiere mantener el torneo alejado de polémicas políticas. Por ahora, la historia queda como una anécdota insólita en la previa de la Copa del Mundo, pero con una lección clara: las clasificaciones se ganan en el césped, no en los pasillos del poder.
¿Italia al Mundial 2026 en lugar de Irán? La polémica propuesta de un enviado de Trump que la FIFA ya descartó
El enviado especial del presidente Donald Trump, Paolo Zampolli, propuso públicamente que Italia ocupe el lugar de Irán en la Copa del Mundo de 2026, argumentando el palmarés de los italianos y el "sueño" de verlos en Estados Unidos. La FIFA desestimó rápidamente la idea, mientras que en Italia calificaron la propuesta como "vergonzosa" e "inapropiada", recordando que la clasificación se gana en el campo de juego.
