Tulancingo, Hidalgo.
En medio de un contexto donde el consumo tecnológico va en aumento y los residuos crecen casi sin que nos demos cuenta, el municipio de Tulancingo logró recolectar más de 240 kilogramos de desechos durante el primer trimestre del año, como parte de sus acciones de sustentabilidad.
De ese total, 201.36 kilogramos corresponden a residuos electrónicos y 39 kilogramos a papel de oficina, recolectados a través de los centros de acopio permanentes operados por la Dirección de Medio Ambiente.
Puede sonar como un número más, pero si lo bajas a tierra, estamos hablando de decenas de aparatos que ya no terminaron en la basura común o en la calle, donde normalmente acaban generando contaminación silenciosa.
Entre los residuos captados hay equipos de cómputo, laptops, celulares, monitores, CPU, teclados, impresoras y documentos en desuso. Todos estos materiales, si no se manejan correctamente, liberan sustancias que afectan tanto al medio ambiente como a la salud.
Y aquí hay un punto importante: mucha gente todavía no dimensiona el impacto de tirar electrónicos como si fueran basura normal. No es lo mismo tirar papel que una laptop. El daño es otro nivel.
Por eso, la existencia de estos centros de acopio permanentes es clave. No son campañas temporales, son espacios fijos donde tanto ciudadanía como dependencias pueden llevar sus residuos de manera segura.
La Dirección de Medio Ambiente destacó que estos centros permiten canalizar correctamente los desechos, evitando que terminen en tiraderos irregulares o mezclados con residuos domésticos.
Todo lo recolectado es enviado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo (SEMARNATH), donde se le da un tratamiento conforme a la normativa vigente. Es decir, no solo se recoge, también se procesa de forma adecuada.
De acuerdo con datos de la Dirección de Limpias, en el municipio se recolectan en promedio 10 aparatos electrónicos en desuso por semana dentro del servicio regular. Este dato deja claro algo: el volumen de residuos electrónicos sigue creciendo y todavía hay mucho por hacer.
Porque sí, 240 kilos es un buen avance, pero también evidencia que el problema es constante. Cada casa, cada oficina, cada negocio genera este tipo de residuos tarde o temprano.
Aquí es donde entra el tema de cultura. No basta con que existan los centros de acopio si la gente no los usa. El cambio real viene cuando separar y reciclar deja de ser opcional y se vuelve parte del día a día.
También hay que decirlo: muchas veces no se recicla porque no se sabe dónde llevar las cosas. Por eso, mantener estos espacios accesibles y permanentes es clave para que la participación crezca.
El Gobierno Municipal hizo un llamado a la ciudadanía para sumarse a estas acciones, adoptando prácticas responsables de reciclaje y manejo de residuos. Pero más allá del llamado, esto es algo que impacta directo en la calidad de vida.
Menos residuos mal manejados significa menos contaminación, menos riesgos y un entorno más limpio. Así de simple.
Al final, esto no se trata solo de números, se trata de hábitos. Y cambiar hábitos toma tiempo, pero empieza con decisiones pequeñas, como no tirar un celular viejo a la basura.
Tulancingo ya dio un paso. Ahora toca que más gente se sume.
Supera Tulancingo los 240 kilos de residuos electrónicos y papelería recaudados en el primer trimestre
Tulancingo recolectó más de 240 kg de residuos electrónicos y papel en el primer trimestre, fortaleciendo acciones de reciclaje y cuidado ambiental.
